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La infancia que toca

 en Menores, Tráfico Humano

Hace unos meses que Zarim ya corretea por las calles cerca del parvulario de Khetwadi. Tiene más energía y sus ganas de jugar y aprender no cesan. Con 3 años el pequeño llegó al centro preescolar que Sonrisas de Bombay tiene en su slum sufriendo malnutrición de grado 3 y pesando solo 9 kg. Estaba débil y no tenía ganas ni de jugar. Su mamá, Fatima, es una de las víctimas del tráfico humano y ejerce la prostitución en Kamathipura, el barrio de las luces rojas de Bombay.

Cuando Sonrisas de Bombay se cruzó en el camino de Zarim y Fátima, la infancia del pequeño dio un giro inesperado. Zarim inició la rutina del cambio, pasó a recibir una alimentación adecuada diariamente, fue vacunado y recibió un tratamiento para la malnutrición en el Hospital de Sion. Su madre ha tomado consciencia del problema y actualmente sigue el tratamiento que le proporcionaron. Cinco meses después, Zarim asiste al parvulario por las mañanas y por la tarde va a un centro de día en Prerana, la ONG local con la que trabajamos los proyectos relacionados con el tráfico humano.

La educación para la toma de consciencia, la salud, la higiene y la nutrición son puntos clave que trabaja Sonrisas de Bombay a través del Programa de Educación Preescolar. Con este programa no solo atendemos a los pequeños, hijos e hijas de mujeres víctimas del tráfico humano, en el parvulario, sino que se educamos a su entorno más directo para asegurar que los padres y madres se involucran en la vida de los pequeños. En el ámbito de la salud los niños reciben revisiones médicas y apoyo nutricional. Sonrisas de Bombay sigue trabajando para que niños como Zarim y su mamá Fatima, puedan tener un futuro mejor, libres de la explotación y el tráfico humano.

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