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Historias de Udaan (I)

 en Trata de personas

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Desde 2021, 18 supervivientes de la trata han pasado por el proyecto de rehabilitación de la Casa Udaan. Durante estos cinco años hemos conseguido los objetivos que nos marcamos al inicio del proyecto. Crear un hogar temporal para mujeres supervivientes, y disponer las condiciones necesarias para que recuperen su autoestima, su salud y su iniciativa. De esta forma las beneficiarias son capaces de volver a ser libres con autonomía y más herramientas para salir adelante por sí solas.

Nuestro objetivo en Sonrisas de Bombay no es solamente rescatar a supervivientes de la trata y apoyar su rehabilitación de forma personalizada, sino también dar seguimiento una vez finalizada la intervención social. Esto es importante para asegurarnos de que lo que hemos construido juntos se mantiene en el tiempo, y para comprobar que el enfoque del proyecto sea el correcto.

Qué ha sido de…

Así pues, vamos a compartir algunos de los casos que han pasado por la Casa Udaan en estos cinco años y cómo se encuentran en estos momentos.

Por ejemplo, Jyoti, que dejó Udaan en 2022, vive con su marido y sus hijos, y trabaja como peluquera. Ha superado altibajos, sobre todo a la hora de encontrar trabajo, pero ha logrado formar una familia y lleva una vida normal, dentro de lo humildes que son sus posibilidades. Deepti, que llegó a Udaan en 2023 y estuvo hasta septiembre de 2024, se formó en cosmética durante ese periodo, y al volver a su vida normal consiguió trabajo como teleoperadora. Un dato curioso y significativo es que ambas han mostrado su interés por ayudarnos en el futuro, como voluntarias en el proyecto de Casa Udaan, algo que sin duda nos transmite que nuestro vínculo sigue y seguirá vivo.

Algunas de las mujeres que han pasado por el proyecto han vuelto a sus pueblos de origen, y trabajan en la granja familiar o en las labores del campo. Otras, como Lalita y su hija Pari, regresaron a su ciudad de origen, Bangalore. Allí Lalita consiguió trabajo en un salón de belleza. Ese trabajo se terminó y, ante la falta de perspectivas en Bangalore, volvió a Bombay con Pari, donde son felices. Lalita trabaja como peluquera, y su madre y hermano la visitan a menudo, o ella va a verlos a Bangalore.

Muy pronto seguiremos contando cómo están otras mujeres que han pasado por la Casa Udaan.

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