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“En nuestra sociedad no tiene el mismo valor un niño europeo que uno de la India”

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Anna Enrech tiene las cosas claras. Desde hace dos meses forma parte del equipo de Sonrisas de Bombay como voluntaria del departamento de Comunicación, y lleva varios años colaborando con nosotros desde el equipo de voluntariado en Tarragona. Estudia periodismo y su sueño es dedicarse profesionalmente a la cooperación y a contar la realidad. Es decir, a colaborar por un mundo mejor.

Conozcamos un poco más a Anna.

– ¿Cuándo empezaste a colaborar como voluntaria en Sonrisas de Bombay?
-Empecé el año 2015 en el grupo de voluntarias de Tarragona. Principalmente nos encargamos de montar una parada durante Sant Jordi y colaborar en algún otro evento. Ahora y desde el mes de julio colaboro también en la oficina de Barcelona en el área de comunicación.

-¿Qué te motivó a hacerlo? y ¿por qué en esta organización?
-Cuando empecé como voluntaria en 2015 tenía apenas 17 años. Me interesaban las culturas no-occidentales pero no conocía la realidad india. Conocí Sonrisas de Bombay por “accidente” en una librería: me llamó la atención la portada del libro El poder de las sonrisas, lo compré y lo leí. Me impactó mucho y empecé a buscar información sobre el país. También busqué la ONG en las redes sociales, qué trabajo hacía (y hace) en Bombay y cómo. Y justamente había una publicación del mismo día que pedía voluntarios para el grupo de Tarragona, así que me puse en contacto y me uní al grupo.

-¿Qué expectativas tienes con tus prácticas?
-Quiero dedicarme al periodismo internacional (en el sur-este asiático) y a la cooperación, con lo que estas prácticas son como anillo al dedo. Mis expectativas son aprender, formarme y crecer como periodista/comunicadora en el ámbito al que quiero dedicar mi futuro.

-¿Qué tareas desarrollas? ¿Cuánto tiempo le dedicas?
-Me encargo de la edición de vídeos y de actualizar las bases de datos de contacto de los medios de comunicación y las apariciones en medios en el blog de Sonrisas. Hasta ahora he dedicado dos-tres mañanas a la semana.

-¿Conocías la realidad de la India antes de conocer Sonrisas de Bombay? ¿Qué cosas te han llamado más la atención?
-Empecé a conocer la realidad india al leer El poder de las sonrisas y El viaje que cambió mi destino, ambos de Jaume Sanllorente. A raíz de estas dos lecturas me interesé especialmente por el país, y quería conocer más su cultura y realidad. El año pasado fui dos meses al norte de India y corroboré que una de las cosas que más me llamaba y me llama la atención es que vivimos en dos mundos distintos, que las realidades y obviedades no tienen nada que ver. También la jerarquía moral y social que marcamos: cómo no tiene el mismo valor la infancia de un niño europeo que la de un niño asiático (indio en este caso); o cómo nuestra burbuja nos hace banalizar la pobreza.

-¿Qué proyectos de los que impulsamos en la India destacarías? ¿Por qué?
-Destacaría los proyectos contra el tráfico humano y el proyecto GIRL, porque creo de vital importancia proteger las niñas, jóvenes y mujeres más vulnerables que viven en los slums y combatir la explotación sexual y los trabajos forzados que sufren tantos miles de mujeres. Concienciarlas de que ellas, como personas, también han de tener derechos y libertades.

-¿Qué te gustaría llegar a conseguir como profesional?
-Mi sueño sería poder combinar el periodismo internacional y la cooperación en Asia. Poder contribuir a contar el mundo sin intereses de por en medio.

-¿Qué le dirías a alguien que pensase en realizar sus prácticas en Sonrisas de Bombay?
-Que no se lo pensara dos veces. Aprendes, tienes tu espacio de trabajo y mucha flexibilidad. El ambiente que hay en la oficina es muy agradable y familiar. 100% recomendable.

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