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Contra la explotación infantil
Este año el lema reivindicado era “No al trabajo infantil en el servicio doméstico”. Según la International Labour Organisation (ILO), unos 10,5 millones de menores en el mundo trabajan en el servicio doméstico y a menudo en condiciones de esclavitud. 6,5 millones de estos tienen edades comprendidas entre los 5 y los 14 años y más del 71% son chicas.
En concreto en la India, el trabajo infantil es ilegal desde el año 1986, pero continúa con elevadas cifras de explotación infantil. El 40% de las y los trabajadores domésticos en Bombay tienen menos de 15 años y según el PNUD esta cifra está creciendo alarmantemente y aproximadamente el 40% son chicas menores de 15 años y muchos de ellos migrantes de otras partes del país.
Estos menores no son solamente víctimas de explotación infantil sino que están en riesgo de ser víctimas de explotación sexual, matrimonios infantiles y otros abusos.
Ante este problema social desde Sonrisas de Bombay apostamos claramente por la educación: trabajamos para transformar la realidad social de las comunidades con menos recursos de Bombay y para garantizar su acceso a los derechos humanos fundamentales y a una vida digna. Para ello creemos en el trabajo en red junto con el gobierno y la sociedad civil, con el objetivo de que la educación sea una realidad para todos los niños y niñas.
Sonrisas de Bombay a través de sus proyectos, contribuye indirectamente a esta campaña contra el trabajo infantil. Proyectos como “Balwadis” y “Future Smiles” conectan con los niños, niñas y adolescentes en diferentes etapas de su educación para contribuir a su futuro y evitar que caigas en redes de explotación.
Hoy queremos compartir las opiniones de los responsables de nuestros proyectos al respecto:
Responsable del proyecto Balwadis, Vikas Gaikwad: «Educar a los niños y hacer que los padres respeten la Ley de Derecho a la educación es la clave para luchar contra la contra el trabajo infantil. Estamos orgullosos de trabajar en esta línea en el proyecto Balwadis.”
Sagar Bhandare responsable del proyecto Future Smiles, considera que su proyecto trata de garantizar que los niños y adolescentes no abandonen la escuela, ya que el proyecto cuenta con becas para continuar la educación. En cierto modo, se evita así la entrada al mundo de la explotación infantil.
Kalidas Rote, coordinador de campo del proyecto SEED dice: “a veces los habitantes de los slums no tienen ingresos suficientes para comer dos veces al día. En estos casos se permite a los menores trabajar para que puedan apoyar a la familia con el dinero que ganan. El proyecto SEED se centra en el empoderamiento de las mujeres, dándoles la formación que les ayuda a obtener una fuente regular de ingresos, reduciendo así las opciones de que los hijos e hijas tengan que trabajar.”
¡Trabajemos a diario contra la explotación infantil!

