Blog
Cómo superar la trata de personas en Bangladesh
Dimal es una mujer de 36 años superviviente de la trata laboral en Bangladesh. Te contamos cómo prevenimos la trata de personas en la región fronteriza entre Bangladesh e India, y cómo estamos apoyando iniciativas de desarrollo socioeconómico para luchar contra la trata en esta zona.
Una región de alto riesgo para la trata de personas
La zona de Bangladesh donde trabajamos desde hace cinco años es una zona de alto riesgo para la trata de personas. En concreto el distrito de Satkhira, muy cerca de la frontera con India y con la ciudad de Calcuta. Para muchas personas de esta región, India significa esperanza y oportunidades, dadas las enormes carencias de su país de origen. Sin embargo, la realidad es que en India su situación no acaba siendo mucho mejor.
Por eso muchas personas buscan alternativas emigrando a otros países y regiones con gran demanda de mano de obra poco cualificada, como Oriente Medio. Desde hace años destino para miles de emigrantes bangladeshíes. Allí son empleados precarios en el sector de la construcción, la restauración o en el servicio doméstico.
La carencia de recursos, el analfabetismo, los niveles de abandono escolar, y la situación de pobreza material generalizada en muchas comunidades de Bangladesh, es un caldo de cultivo para la trata de personas. Por eso, Sonrisas de Bombay trabaja en Bangladesh a través del proyecto Sapath, con el objetivo de prevenir la trata. Informamos y concienciamos a estas comunidades para que sepan identificar y responder adecuadamente a situaciones de trata de personas.
Una historia común a muchas otras
Encontramos casos de trata prácticamente en cualquier comunidad, y casos muy similares entre sí. Como el de Dimal, una mujer de 36 años, cuyo marido la abandonó después de sufrir repetidos abusos físicos y de dar a luz a sus tres hijos. Aprovechándose de su extrema necesidad, un intermediario local le ofreció un trabajo como empleada doméstica en Araba Saudí, por un sueldo equivalente a unos 200 euros al mes. Previo pago de unos 1.000 euros (una fortuna para su familia), Dimal aceptó la oferta y viajó hasta Arabia Saudí. Pero ese trabajo resultó ser una explotación laboral en toda regla. Le confiscaron su documentación nada más llegar, trabajaba casi 20 horas al día, alimentación escasa, y tenía que dormir en un balcón por la noche. Además de sufrir un trato vejatorio, violencia física y verbal.
El sufrimiento de las víctimas de la trata y la explotación laboral, como Dimal, no termina ahí. Si consiguen salir de esa situación se enfrentan a otra parte igual de cruel y despiadada, como es el estigma social. Por ejemplo, Dimal consiguió ser liberada por sus explotadores, previo pago de otra cantidad que dejó a su familia con más deudas. Pero al volver a Bangladesh su comunidad la rechazó. Lo había perdido todo. Dinero, salud, dignidad…y aún así escuchaba rumores de todo tipo, que la empujaron a una profunda depresión, llegando a pensar en el suicidio.
La clave, la determinación de Dimal
Ahora, tiempo después, Dimal es una de las beneficiarias del proyecto Sapath. Recibió formación profesional y una máquina de coser. Montó un negocio de costura, y en un arranque de enorme determinación, abrió otro pequeño negocio de comestibles. Con la ayuda de varias entidades, que empujaron su negocio, ahora Dimal gana lo suficiente para ella y sus hijos, y sobre todo es libre y autónoma. Dimal ha comenzado un camino no sólo para ella sino también para sus hijos, que no tendrán que pasar por todo lo que ha pasado ella.


