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En esta sección podrás leer las opiniones de personas que han pasado por Bombay para visitar nuestro proyecto. Esperamos que estos testimonios te aproximen la realidad de esta lucha pacífica contra la pobreza en Bombay. Si tú también has venido y deseas hacernos llegar tu escrito y fotografía puedes enviarnos un e-mail a info@sonrisasdebombay.org indicando Ref.Experiencias |
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“Sonrisas de Bombay fue la luz en la tupida India” por Eduardo Verbo Chover. Visitó el Proyecto en verano de 2007
Los estridentes bocinazos de los coches, rickshaws y camiones que inundan los caminos de la India, como las lluvias del monzón transforman áridas tierras en verdes prados, no dejaron de rugir en ningún momento de nuestro viaje por tierras “sagradas”.
El incandescente calor y el asfixiante olor a fermentación propio de los trópicos fueron nuestros inseparables compañeros de aventura.
Sus gentes emanan una amabilidad y una delicadeza natural, propia de aquellos que sienten su medio circundante, no como un vestigio en ruinas, sino como parte intrínseca de sí mismos. La admiración y el respeto que de repente sientes hacia ellos emana de una forma sobrenatural, pero sin duda alguna, merecida.
A lo largo de este viaje; indescriptible; la indignación, la repulsión y la compasión te insuflan constantemente una mezcla híbrida de desasosiego y ánimo.
Al salir de España nunca imaginé lo que iba a ver, nunca.
Sonrisas de Bombay fue la luz en la tupida, oscura y desierta India que mis ojos resignados, se atrevieron a observar.
Llegamos a Sonrisas de Bombay cerca de las dos y media de la tarde desde el aeropuerto de Mumbai hasta Vasai .El camino atravesaba la superpoblada urbe e inevitablemente hacía caso omiso de los invitados de ese “el camino”, hacinados a cada lado de la estrepitosa senda.
Tardamos poco más de una hora y media. Vasai East fue el destino final.
Un carismática Belén, la responsable del Departamento de Visitas de Sonrisas de Bombay, nos recibió con un efusivo saludo. Sus ojos me indicaban que algo bueno nos iba a suceder. Y en efecto, tras dejar los bártulos en la casa de visitas mis sospechas se hacían realidad. Karuna era el nombre diametralmente opuesto al nombre de la India que ya había conocido .Todas las niñas y niños nos recibieron mucho mejor de lo que yo los hubiera recibido. Simpáticos y calurosos cánticos y bailes, sonrisas interminables…me sentía saciado. Al día siguiente fuimos a ver el proyecto que Sonrisas de Bombay tiene en Thane. Un colegio repleto de sonrisas, de futuros, de sueños…
Podría contar muchísimo más, pero me pertenece.
Si alguien quiere encontrar infinitud, India es el lugar. Aunque no he podido conocer personalmente a Jaume, quiero expresarle de todo corazón a él y a todo el equipo humano de Sonrisas de Bombay mi más sincero agradecimiento y mi profunda comunión con vuestra ilusión.
No lo dudes y colabora, es cierto que a través del amor, Sonrisas de Bombay, dibuja sonrisas.
¡Muchas Gracias! Un abrazo. |
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Antonio y Rosa, visitaron el proyecto en Marzo de 2008.
Estuvimos en Sonrisas de Bombay en Marzo del 2008. Me regalaron el libro de Sonrisas de Bombay en mi aniversario de 45 años de matrimonio. Me "caló" de tal manera que convencí a mi marido para ir a Bombay y con mucho sacrificio económico y de edad - pues tenemos 72 años - así lo hicimos.
¡Qué magnífico el trabajo de Jaume por esos niños, ojalá hubieran muchos como él, el mundo sería distinto! Siendo tan joven como es y lo que nos enseña también a los mayores.
Nuestros pocos ahorros de jubilados los dimos para la obra nunca nos arrepentiremos.
Nos acompañaron mi hija y su novio que es profesor de instituto, y ojalá pudiera transmitir y enseñar a los jóvenes españoles lo que se vive allí.
No pudimos ver a Jaume, pero conocimos parte de su maravillosa obra por los niños. Si no hubiera sido por él, ¡qué habría sido de ellos…!
Me he comprometido conmigo misma a conseguir 20 socios. Animaos todos, evitaremos muchas injusticias y ayudaríamos a tantos niños tan desgraciados a ser felices y alegres como lo son en Karuna y los centros de Sonrisas de Bombay.
¡Aúpa Jaume y compañía!
Unos viejitos Antonio y Rosa.
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"Las experiencias vividas en SONRISAS DE BOMBAY fueron las más intensas del viaje"
por Susana Dasca, Susana Coll y Joan Canals. Visitaron el proyecto en agosto de 2007
Queridos amigos,
Somos Susana Dasca, Susana Coll y Joan Canals. Estuvimos en Sonrisas de Bombay en Vasai los días 4 y 5 de agosto.
Después de volver del viaje a la India y de haber interiorizado un poco las impresiones, una parte importante es la de hacer balance de las experiencias vividas. En este sentido un lugar muy importante se lo lleva la visita que hicimos a vuestra ONG.
Las experiencias vividas con vosotros quedaron como las más intensas del viaje.
No hace falta decir que el privilegio de hacer comido y conversado con Jaume Sanllorente no tiene precio. ¡Es una persona a la que nunca admiraremos lo suficiente! Tan asequible, tan amable, a quien le gusta tanto hablar de los proyectos que tiene previstos llevar a cabo como de los que ya están consolidados, con una gran ilusión, quitándole importancia a santísimos problemas que se encuentra a diario, a las amenazas de las cuales es objeto.
Los frutos del trabajo incansable que ha llevado a cabo Jaume, y en el poco tiempo desde el nacimiento de Sonrisas, son espectaculares. Esperemos que Sonrisas, Jaume y todo el equipo tengáis una larga trayectoria que os permita hacer realidad este sueño y crear más esperanza, más sonrisas, más amor y más futuros.
Nos encantó la visita al orfanato Karina. Este largo rato con las niñas (con quienes desayunamos) fue muy especial. Aquellas niñas (y también los niños) ahora tienen una casa, unos tutores que hacen de educadores pero que también les dan cariño, tienen educación, salud y mucho más importante, se sienten integrados y queridos en su pequeño colectivo. Esto se les nota en sus miradas limpias, cálidas y sinceras, con sus SONRISAS, que es lo que simboliza lo que vuestra organización crea.
Queremos aprovechar este contacto con vosotros para agradecer también, muy especialmente, la atención, dedicación, amabilidad y simpatía recibida por las dos personas que estaban colaborando en aquel momento en Vasai, Anna y Belén. No solo nos vinieron a recoger a horas intempestivas al aeropuerto, llegando en pleno monzón a Vasai a las dos de la mañana. Al día siguiente ya estaban en pie a las 8 para ir a desayunar al orfanato, y así cada día con tantas visitas que reciben en estas fechas. Y todo esto con una predisposición a informarnos y detallarnos perfectamente cualquier pregunta sobre los proyectos, funcionamiento o filosofía de vuestra ONG. Fueron muy buenas anfitrionas, combinación justa de amabilidad, hospitalidad y profesionalidad. Con buen conocimiento de los proyectos e implicación, y un gran cariño hacia los niños, que las quieren muchísimo. Muchas gracias.
También coincidimos con Maike, vuestra fotógrafa. Una excelente persona y totalmente volcada en los niños y en el proyecto.
Nosotros, desde la admiración por vuestro proyecto, intentaremos conseguir colaboración por diversos medios. Ojala se pueda concretar alguna cosa. A parte, Susana Dasca ya estaba asociada con vosotros y por supuesto, no podemos hacer otra cosa que no sea hablar muy bien de vosotros.
Esperemos volver a ver las Sonrisas de Bombay.
Hasta siempre y muchísimas gracias. |
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Junio 2007, Viviana Viñas Grandes
La alegría y las sonrisas en sus caras nunca los abandona…
Hola a todos!!!!
No se por donde empezar…ya que ha sido increíble conocer Sonrisas de Bombay y vivir desde cerca el trabajo que hace día a día Jaume Sanllorente con los niños de Karuna…Gracias a él más de 1000 niños han podido recuperar sus sonrisas, su infancia, jugar, estudiar y salir de prostíbulos, mafias.. e incluso de la muerte y todo gracias a la valentía de Jaume que un día decidió cambiar su vida, huir de la sociedad consumista donde nos encontramos inmersos y salvar las vidas de estos niños.. su vida son ellos y por ellos como dice él moriría.. Visitar Sonrisas de Bombay e India cambia la vida de uno y te das cuenta como hemos de aprender de la escala de valores que tienen y que nosotros hemos perdido, a pesar de las dificultades que tienen por sobrevivir la alegría y las sonrisas en sus caras nunca los abandona….
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" Todavía existen personas que se preocupan por el prójimo"
Por Fernanda Pitanga nos visitó en junio de 2007
Hola a todas las personas de ese planeta Tierra !
Hace exactamente 3 días que he vuelto de Bombay, donde pude pasar 3
maravillosos días con los niños de Karuna, orfanato de Jaume
Sanllorente. Conocer a esas criaturas ha supuesto un cambio en mi vida.
A partir del primer contacto con Jaume y su " gran familia" , percibí
que todavia existen personas que se preocupan por el prójimo. En este
caso hablo de
Jaume, persona con una fuerza interior impresionante,
que ha sacado de las calles de la India a más de 2200 niños y les ha
dado la oportunidad de ir a la escuela, tener un techo, comida y una
familia. He visitado la escuela que ha construído para estos niños y
me ha encantado ! En ese momento faltaba una semana para empezar las
clases y vi como estaban todos ilusionados por ver llegar el gran día.
El primer día de clase ! Muy emocionante. En un futuro muy cercano
espero poder estar con ellos de nuevo y ver como sus sonrisas siguen
en sus caritas preciosas! Enhorabuena Sonrisas de Bombay y que sigáis
haciendo ese trabajo tan bonito con esos niños. Y a partir de ahora
voy a hablar a todas las personas de vosotros !!! Felicidades!!!
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"Un recuerdo imborrable que me acompañará mientras viva"
por Xavier Batalla Visitó el proyecto en junio de 2007
Impresionante y admirable labor la de Jaume Sanllorente que en poco más de 2 años ha conseguido escolarizar a más de 2000 niños de la zona de Bombay y sus alrededores. En este corto periodo, Jaume ha evitado el cierre de un orfanato con cerca de un centenar de niños, ha construido un nuevo centro para 1000 escolares y está rehabilitando otro escuela que se encontraba a punto de cerrar sus puertas. Todo ello en una carrera contrarreloj, salvando múltiples obstáculos burocráticos y las reticencias culturales y religiosas propias del país.
Después de pasar unos días en la zona de Bombay compruebas los niveles de pobreza extrema y falta de recursos de muchísimos de sus habitantes, para estas personas el valor de la vida es escaso y dentro de este mundo los más vulnerables son los niños y niñas que pueden caer en manos de redes mafiosas de prostitución o cualquier otro tipo de explotación. Te das cuenta entonces, del sacrificio personal que representa asumir el reto de Jaume Sanllorente de llevar adelante su proyecto.
La experiencia de visitar los barrios marginales (slums) es impagable, las miradas de las madres llenas de agradecimiento hacia Jaume por haber salvado a sus hijos e hijas es un recuerdo imborrable y que me acompañará mientras viva.
Pocas veces he visto tan clara la posibilidad de ofrecer mi ayuda a una ONG como con Sonrisas de Bombay. Después de una visita a todos su centros compruebas la alegría y las ganas de aprender de los niños y niñas, así como la motivación de los docentes y cuidadores implicados en este proyecto, que ofrecen una educación con un nivel de calidad superior quizá a muchas de nuestras escuelas, respetando siempre las ideologías y las creencias múltiples del país.
Sonrisas de Bombay es una ONG valiente donde las haya, y su fundador Jaume Sanllorente un hombre comprometido en la lucha por ofrecer una educación y un futuro a estos más de 2000 niños y niñas. Tiene por tanto, mi apoyo y ayuda en todo cuanto esté en mis manos.
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La alegría de ayudar
Por Fortià Viñas – visitó Karuna, octubre 2006.
Ojeando un periódico, leí una entrevista que le hacían a Jaume Sanllorente, un chico joven, periodista, que visitando Bombay vio lo difícil que era para los niños huérfanos sobrevivir a la prostitución infantil o a las mafias organizadas que hacen verdaderas atrocidades con ellos.
Al ver todo lo que sucedía, Jaume se involucró en su asistencia, con sus ahorros y diversas ayudas empezó a respaldar y gestionar un orfanato que estaba a punto de cerrar, dejando en la calle a todos los niños (que hubieran sido presa fácil de las mafias organizadas). Se fue a vivir allí y fundó la ONG “Sonrisas de Bombay”.
“ ¡¡¡A este Jaume lo tengo que conocer, una persona así es imposible que pase por tu vida sin dejarte huella!!!...” pensé.
Y como tenía preparado un viaje a la India con dos de mis hijas, el primer destino sería Bombay, una ciudad durísima de las que te encogen el corazón y te dejan “tocado” por todo lo que ves, millones de personas viviendo en la calle, en barrios kilométricos en qué solo ves chabolas cubiertas con techos de plástico. !!! Nunca pensé que en el siglo XXI, hubiera gente que pudiera vivir en condiciones tan extremas !!!.
Nuestra visita a Karuna, (nombre del orfanato) y conocer a Jaume fue lo mejor del viaje. Ver aquellos niños, tan sonrientes, limpios, bien vestidos con sus uniformes, transmitían una felicidad enorme, y pensar que si no llega a ser por Jaume, seguramente estarían en la calle explotados y algunos mutilados por las mafias para hacerlos servir de pedigüeños en las entradas de los grandes hoteles.
Así mismo visitamos la escuela, construida recientemente, que acoge a la mayoría de los niños de la zona, donde se les da enseñanza, asistencia sanitaria y alimentación.
Verdaderamente el trabajo de Jaume es de una humanidad y un cariño hacía los niños impresionante, y ellos le corresponden con estas dulces caritas, tan sonrientes y avispadas. Es como si fuera el padre de todos ellos, le quieren, le veneran y le respetan, porqué son conscientes de todo lo que está haciendo. Son niños felices.
Después de haber estado allí y volver a Barcelona, he apadrinado a dos niños. Tan poco que nos cuesta a nosotros y qué compensación tan grande estar ayudando a dos seres humanos a realizarse. Tengo un vacío en mí corazón, que sólo lo llenaré cuando vuelva a ver a los niños y a Jaume en Bombay, que espero y deseo sea pronto. |
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El tesoro de la India
por Maike Wiegmann (estuvo viendo y fotografiando el proyecto en febrero de 2007)
Es mi primera visita a la India y cuando intento de asimilar todo lo que veo, aparece en mi mente la imagen de un baúl enorme de madera. Uno de aquellos que se solían guardar en el desván de las casas de pueblo y que por lo cutre que fuera, siempre tenía un aire de una caja de tesoro.
La India es un baúl que se ha llenado hasta arriba con un contenido caótico, con todo aquello que estorba en otro lugar o mejor dicho, con todo lo que no se quiere ni ver ni tener en otro entorno. Este baúl está lleno de polvo, de basura, de artefactos podridos, de los más absolutos contrastes, de cosas que hieren cuando se remueven y se tocan, pero también de cosas preciosas que no dejan de serlo por encontrarse donde se encuentran.
Pero lo que para mí hace que este baúl sea una verdadera caja de tesoro es la joya que está metida en medio de todo esto. Allí brilla dentro del caos del baúl y lo elimina con su luz: Las Sonrisas de Bombay.
Desde la primera vez que entro en la Urbanización de Rashmi Park en Vasai East en el norte de Bombay donde se encuentra el Orfanato de Karuna, el centro para niños que necesitan un hogar y el núcleo de Sonrisas de Bombay, y todas las veces que entraré después, tengo la sensación de entrar en un pequeño oasis de seguridad, tranquilidad y paz. Todo el bullicio se queda fuera de sus puertas. Los 100 niños de Karuna (todo empezó con 43) viven aquí dentro de 3 bungalows en un ambiente de familia y puerta a puerta con los vecinos que les llaman la alegría de Rashmi Park. Viven en un entorno de normalidad absoluta donde hay cariño, reglas, tareas y rituales que cualquier niño necesita para un crecimiento sano.
Por la mañana van a la Ambassador School, la escuela nueva de Sonrisas de Bombay, que se inauguró en Abril 2006 y que se construyó en solo 7 meses. Un total de 1000 niños reciben aquí una verdadera educación de elite que no sería posible sin la ayuda de los socios y empresas colaboradoras de Sonrisas de Bombay. A parte de los 100 chicos de Karuna, la mayoría de los alumnos de Ambassador viene de las aldeas del alrededor y para el próximo curso está previsto acoger unos 700 alumnos más, que equivale a 700 futuros mas asegurados.
Por la tarde los niños de Karuna regresan a Rashmi Park, comen, estudian, hacen las tareas de casa y luego juegan. En las calles y el parque de la urbanización se oyen risas y peleas. Es una alegría tremenda ser testigo en vivo y directo de una infancia que puede transcurrir ahora con normalidad después de que todos lo niños de Karuna han pasado la mayor parte de su corta vida en condiciones que ningún ser humano se merece. A los niños de Karuna les encanta recibir visitas; jugamos juntos y muchos vienen y preguntan si conozco a sus sponsors, como aquí nos llaman a los socios de Sonrisas de Bombay. Somos muy importantes para ellos y les hace felices recibir cartas, noticias de nosotros y conocernos.
Si está Jaume Sanllorente, cara, cabeza y junto con sus niños, el corazón de las Sonrisas de Bombay, se escucha a menudo un alegre ‘Hello Jaume-Sir o ‘Hello Jaume-Uncle’ como le llaman para mostrarle su cariño y respeto. Se ha escrito mucho sobre él y su trabajo incansable contra la pobreza en Bombay, pero para estos niños su Jaume Sir no es un héroe o un Robin Hood, sino su amigo, que juega con ellos y les dedica el poco tiempo que le deja su trabajo por ellos. Es la persona que les quiere con toda su alma. Sienten y saben que él hará todo que esté en sus manos para que cumplan sus sueños y tengan todas las facilidades para sacar lo mejor que este dentro de ellos. Es una persona que ha aceptado sin más y con mucha energía positiva el reto que le ha puesto la vida en su camino que es ayudar a tantas personas necesitadas que pueda en Bombay, empezando por los más vulnerables, que son los niños.
El trabajo de Jaume Sanllorente para las Sonrisas de Bombay es todo menos fácil: En esta ciudad gigante de extremos contrastes, el 60 % de sus habitantes vive en una situación inhumana, ignorado por una sociedad que acepta esta pobreza extrema como parte de un plan divino y no como consecuencia de un sistema injusto y defectuoso. Es un trabajo que conlleva a diario la confrontación con una cultura que no podría ser mas diferente a la nuestra y con obstáculos tan profanos como el corte semanal de electricidad o conexiones de Internet desastrosas. Viendo todo esto de cerca, el trabajo tremendamente profesional y el crecimiento de Sonrisas de Bombay a luz de rayo me parece aún más admirable.
Hay muchos nuevos proyectos que se están poniendo en marcha en estos momentos y para los que hacen falta más socios y sponsors: evitar el cierre de la escuela Yashodhan en los slums de Thane, la construcción de un complejo de apartamentos que empezará en Mayo 2007 para poder acoger lo antes posible 300 niños mas y un proyecto para poder dar una vida digna a enfermos de Lepra. Todo ello va paralelo con el fuerte de deseo de mejorar constantemente lo que ya está funcionando como por ejemplo facilitar la llegada de los niños desde las aldeas a la escuela en autobuses propios o conseguir un sponsor para poder comprar ordenadores.
El día que entiendo mejor porque todos estos esfuerzos valen la pena es el día que tengo la posibilidad de acompañar a Jaume Sanllorente a uno de los muchos slums (zonas de chabolas) de Bombay. Veo como viven estos niños antes de venir a Karuna, veo la vida sin salida de los mayores y veo delante de mis narices el inicio de un círculo vicioso de pobreza que hace que a los niños en los Slums de Bombay tengan que pasar por barbaridades que ninguna mente sana se pueda imaginar. Este día, el sentimiento de impotencia me deja sin energía alguna. Cuando vuelvo al orfanato de Karuna en Vasai para estar de nuevo con los niños cuyo pasado acabo de ver en los slums, siento una felicidad tremenda, viendo sus sonrisas y su alegría, sabiendo que ellos ya tienen un futuro. Y siento dentro de mí el firme deseo de contribuir todo lo que este en mis manos, con lo poco que pueda ser, para ayudar a crear más sonrisas de Bombay. Antes de viajar a la India y descubrir este baúl con contenido caótico que para mí ya es una caja con un tesoro dentro, había dicho que voy a venir con un corazón bien abierto. Ahora, Sonrisas de Bombay y todo aquello que forma parte de ello, está dentro de él y allí se va a quedar.
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Mucho más que una sonrisa
Por Sara Barrera (Estuvo como voluntaria en SONRISAS DE BOMBAY durante noviembre y diciembre de 2006)
Conocí a Jaume en un evento benéfico que organizó para recaudar dinero para su ONG, una para mí desconocida ‘Sonrisas de Bombay’. Desde entonces, mantuvimos un breve contacto, y, aún no sé cuando, ni cómo, me invitó a su casa de Bombay para ayudarle con la ONG. ‘Tengo muchísimo trabajo, y sería ideal que me ayudaras’, decía.
Ni corta ni perezosa aproveché un par de meses que tenía ociosos (es mejor decir ‘ocioso’ que admitir que estaba en el paro, ¿no?), compré el billete y me fui a su casa de la India.
Después de dos meses colaborando con ‘Sonrisas de Bombay’, puedo decir que es una ONG realmente estructurada, con unas prioridades más que claras (l@s niñ@s del orfanato, obviamente) y con un futuro brillante.
L@s niñ@s de Vasai reciben una educación brillante (¡ya me gustaría a mi haber estudiado en una escuela como la Ambassador!), una alimentación más que correcta (nota: engordé 5 quilos), y se les motiva constantemente para que aprovechen sus potenciales. Todo esto, además, con el amor que sus padres, amigos y compañeros les dan, con lo cual la felicidad está en sus sonrisas.
India es un país muy difícil… sobretodo si vienes del otro lado del mundo, como nosotros. Es un país muchas veces injusto, demasiadas veces no lo entiendes y preferirías tirar la toalla e irte ‘a casa’. Pero cuando visitas ‘Sonrisas de Bombay’ te das cuenta de que todo es posible, que aún hay gente buena en el mundo que mira por los otros… sin esperar nada a cambio. |
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"Todos tendríamos que aportar nuestro granito de arena”
Por Valeria Viñas (visitó en octubre de 2006)
Namaste a todos, Me siento afortunada por poder hablar de Sonrisas de Bombay desde mi experiencia personal.
Soy estudiante de Educación Social y como tal uno de mis grandes sueños era el de poder aportar mi pequeño grano de arena en un país tan necesitado como lo es la India, me aventuré en una experiencia apasionante recorriendo este país durante cinco meses y sin duda me conciencié del problema tan grande que actualmente sufren millones de personas y niños viviendo en unas condiciones de vida en las que las palabras “progreso” “cariño” u “ amor ” no existen en sus vocabularios.
Vivimos en pequeñas burbujas en las que no somos conscientes de lo que existe más allá de lo que los medios de comunicación nos quieren enseñar pero en el fondo creo que todos sabemos que fuera de nuestras seguras burbujitas nítidas y transparentes se esconde una realidad que en el caso de la India es durísima, niñas prostituyéndose, seres que bajo el apodo de “ intocables ” son tratados como animales, mujeres quemadas por sus maridos, mafias que comercian con niños ... se tendría que hablar de forma clara de lo que actualmente ocurre en pleno siglo XXI , es denigrante.
Este pasado mes de Octubre tuve la oportunidad de viajar de nuevo junto a mi padre e hermana a ese país tan especial para mí y sin duda una parada obligatoria era visitar “Sonrisas de Bombay”.
Hay gente que posee un algo especial en su mirada, en sus gestos, en sus palabras que te atrapa sin quererlo y este alguien fue para mí Jaume Sanllorente, una persona que ha tenido el valor de ofrecer su vida a cada uno de los niños que viven bajo su proyecto, niños que aún y vivir con el peso de ser huérfanos han tenido la suerte de que en sus vidas se cruzara una persona como Jaume que ha luchado por ellos y ha conseguido ofrecerles un lugar donde vivir, una escuela donde aprender y lo más importante ha sabido darles a cada uno de ellos un cariño, un amor, un respeto y una sonrisa que les convierte en especiales.
La experiencia de ver como aquellos niños respetaban y admiraban a Jaume y como él se desvivía por ellos no se puede explicar con palabras.
Todos tendríamos que aprender de Jaume y aportar nuestro granito de arena para que las vidas de estos niños sean dignas.
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Sensaciones en Bombay (El verdadero sentido de la vida)
por Miguel Angel Ramos (visitó en octubre de 2006)
Me es muy difícil poder empezar este escrito porque aún siento tener muy
presente en mi memoria todo lo que pude ver en solo cuatro días durante la
primera semana de Octubre del 2006. Bombay es la ciudad más dura, más
inhumana y más agobiante que he visitado en toda mi vida; sobrevivir en
esta megápolis es totalmente un reto, sus mas de veinte millones de
habitantes hacen que sea un autentico infierno. La miseria, la prostitución y las mafias hacen de cualquier niño huérfano o no víctima de su propia vida y también de su propia muerte.
Tuve la suerte de conocer a Jaume Sanllorente a principios del 2006 y a través de él, su proyecto "Sonrisas de Bombay". Siempre había sido muy
incrédulo ante las ONG hasta que poco a poco me fui impregnando de esta
gran obra; tanto es así que decidí hacer una donación monetaria que pude
recolectar el día de mi cumpleaños, pero esto no era suficiente. Quería
ver con mis propios ojos como funcionaba el orfanato Karuna, ver la
mirada de los niños, su vida, su espíritu, su felicidad!!!!
En Bombay pude verificar todo el trabajo que Jaume Sanllorente lleva
cabo, desde que se despierta hasta que se acuesta en su mente solo existe
una obsesión: "la felicidad de los niños". Quise informarme de cómo habían
llegado algunos de ellos al orfanato. Las historias que me contaban eran
tan tremendas que en más de una vez tuve que contener las lágrimas en mis ojos
por respeto a esos huérfanos......No tengo palabras para poder describir
el trabajo que Jaume hace para que esos niños sean felices. Su obra va desde
la construcción de un centro social, la mejora del actual, la sanidad, la
educación pero por encima de todo el cariño. Es como el padre de todos
ellos.
Conocí el barrio (slum) del que rescata a los pobres chiquillos cuando
sus padres los abandonan, o mutilan para que al pedir dinero den mas pena.
También pude ver el brillo en los ojos de las gentes de ese lugar cuando
Jaume aparece para saber como están de salud o por si algún niño ha
quedado huérfano para poder rescatarlo antes de que las mafias los vendan. Conocí
un colegio que estaba a punto de cerrar y gracias a donaciones de"Sonrisas de Bombay" está funcionando; pero sobre todo conocí a unos niños
que me transmitieron "el sentido de la vida".
Si cada uno de nosotros tuviera algo de Jaume Sanllorente posiblemente el
mundo funcionaría un poco mejor. |
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| “La experiencia vivida es inolvidable”
por Pili Fernández (visitó en agosto de 2006)
Viajé a la India con unos amigos y fuimos a la “Sonrisas de Bombay” que está ubicada en Vasai, una aldea al norte de megápolis de Bombay. No sé cómo explicar la experiencia vivida en ese lugar, tan sólo pensarlo me viene el recuerdo y me emociono, pero es una emoción tan bonita que jamás la olvidaré.
Qué puedo decir de ellos, que son unos niños encantadores, educados, amables, agradecidos y con un gran corazón. Tenemos que aprender tanto de ellos…!
Pasamos unos días muy intensos, bailando, jugando, riendo y cantando, yéndolos a buscar a la escuela y estando con ellos y darles todo el afecto del mundo.
Hoy por hoy en el orfanato de “Sonrisas de Bombay” se encuentran un centenar de niños (*) que gracias a Jaume Sanllorente, persona a la que admiro por su lucha, trabajo y por llevar hacia delante esta fundación, pueden dormir, comer e ir al colegio (…)
Después de la experiencia vivida, a la gente que quiera apadrinar un niño o se lo esté pensando que no pierda un momento más, porque os aseguro que merece la pena y que puede ser de gran ayuda para ellos. me llevo de la India el recuerdo de estas sonrisas y miradas de los niños a los que estoy segura que algún día volveré a ver. La experiencia vivida es inolvidable…
- Actualmente se encuentran 100 niños en Karuna, más 900 niños de familias en la extrema pobreza que reciben educación al la escuela de SONRISAS DE BOMBAY, Ambassador School, más los 500 niños de zonas de chabolas de la escuela Yashodhan. El nuevo orfanato, cuyas obras empiezan en mayo de 2007, podrá albergar 300 niños huérfanos más.
- Este escrito de Pili Fernandez fue publicado por el periódico “El Vallenc”.
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